Nota de Prensa, ESTE DE MADRID: PLANTA DE TRATAMIENTO EN LUGAR DE VERTEDERO

Desde el pasado 1 de marzo las empresas particulares no tienen permiso para utilizar el enorme vertedero de Alcalá de Henares, situado al este de Madrid, al que van a parar los residuos de 31 municipios en los que viven unas 650.000 personas. Se trata de un vertedero a cielo abierto, en el que la basura se superpone y compacta, sin recibir un tratamiento adecuado, por lo que el problema crece al ritmo que lo hacen los vertidos. Su vida útil estimada finaliza en 2018, lo que motivó que hace unos años los pueblos afectados buscaran una solución. Así es como se decidió en 2011 la construcción de un complejo medioambiental de reciclaje en el municipio de Loeches, pero los cambios políticos que dejaron las últimas elecciones están impidiendo que se materialice el proyecto.

 

La Mancomunidad del Este, de quien depende la gestión de los residuos, y la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, se responsabilizan mutuamente del problema mientras el tiempo apremia: al vertedero de Alcalá van a parar más de 250.000 toneladas de basura cada año. Un gigantesco espacio que se sigue llenando con restos orgánicos en un proceso de nula sostenibilidad medioambiental, produciendo metano y multiplicando el efecto invernadero respecto a las emisiones de CO2.

 

La ubicación de las nuevas instalaciones, y, sobre todo, la financiación de su construcción, no facilitan el acuerdo. La inversión en tecnología ha de ser elevada para dar cumplimiento a la normativa europea, contraria a los vertidos al aire libre, que exige el reciclado del 40% del material y la transformación en áridos del 60% restante. La cuestión económica subyace en el fondo del asunto, pues tanto los municipios como la Administración regional deberán invertir elevadas cifras, y, además, la tasa de vertido que tendrán que abonar los pueblos de la mancomunidad será mayor.

 

Alcalá de Henares quiere poner fin a lo que considera un acto de solidaridad con la comarca que se prolonga desde hace 35 años. Cedió entonces una parcela a la comarca sin haber recibido la compensación acordada, y las últimas restricciones acordadas incrementan unos meses la vida útil del vertedero, pero merman los ingresos del municipio. Desde la Consejería aseguran que están trabajando con la vista puesta en la construcción de un nuevo vertedero en la localidad de Loeches, aunque en este municipio cada vez es mayor la oposición vecinal a ubicar una planta de residuos en su término municipal.

 

Aún reconociendo como solución más acertada el proyecto actual y su ubicación en Loeches, la Comunidad de Madrid va a intentar desbloquear la situación abriendo un proceso de participación pública después de la Semana Santa, para que todas las partes afectadas puedan expresar su opinión y se resuelva el conflicto del modo más satisfactorio.

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