Sector lácteo español en la mesa de negociaciones.

Dificultades y escollos en la negociación del borrador de Tejerina con doce medidas que comprometen a ganaderos, cooperativas, industrias y cadenas de distribución alimentaria en especial para la distribución -que acudió representada por las patronales Asedas, Aces y Anged- y para las industrias lácteas -representadas por la patronal Fenil-. Así como por parte de las cooperativas agrarias.


En este borrador se aborda la necesidad de «acuerdos a largo plazo con las industrias proveedoras» para poder planificar «la producción y aprovisionamiento por parte de los ganaderos también a largo plazo», medida que supondría una clara victoria para la industria  que conseguiría de la distribución un contrato a largo plazo.


Las medidas incluyen el compromiso tanto para la distribución como para las industrias «promover la inclusión en los envases del país de origen del producto, en particular de la leche líquida» pero siempre de forma «voluntaria». Pero las voces del sector explican que «las verdaderas buenas prácticas se demostrarían con la información en el envase, porque retrataría de dónde vienen las cisternas de leche que luego se envasa aquí, pues España es un país deficitario que consume más leche de la que produce». 


El Ministerio quiere poner en marcha antes de que acabe septiembre -así lo explica el documento- El desarrollo en el seno de la Interprofesional Láctea (Inlac) de un contrato tipo para garantizar la recogida al productor, modelo que sólo garantiza la recogida al ganadero de un volumen de producción equivalente al del último año, después  las partes negociarían lo que sobrepase esta cantidad.

Fuentes consultadas avisan de que se trata de «una medida peligrosa», pues «no hay que olvidar que el sector lácteo estuvo cartelizado entre los años 2000 y 2013 por parte de las industrias». 


Por último, para los productores y las cooperativas agrarias las exigencias se concentran esencialmente en el refuerzo de este modelo y en la necesidad de ganar tamaño y, con ello, poder de negociación a la hora de establecer los precios de compra.


Estas medidas han sido bienvenidas por los productores pero tanto Coag como UPA las han considerado insuficientes y han anunciado que mantendrán su calendario de movilizaciones; Asaja, por su parte, ha valorado que es la primera vez que se establece un acuerdo con todos los miembros de la cadena alimentaria para conseguir un precio «razonable» para la leche. En cuanto a la distribución, el director general de Asedas, Ignacio García Magarzo, ha apremiado a que la solución vaya «de la mano de todos los elementos de la cadena».


García Tejerina ha subrayado la importancia que tiene la reunión del próximo Consejo de Ministros de la UE, “ es importante que la Comisión reaccione y adopte medidas de mercado”.  Sobre la decisión tomada en Francia sobre el precio de la leche, García Tejerina ha puntualizado que ni Francia ni España pueden fijar precios mínimos porque eso es contrario a las normas de libre competencia de la Unión Europea y de nuestro ordenamiento jurídico. Según la ministra, lo que ha sucedido en Francia ha sido un acuerdo del sector para adoptar una serie de medidas para recuperar los precios. García Tejerina ha asegurado que se pedirá que suban los precios de intervención pública de la leche, para que haya mayor estímulo a retirar producción del mercado y, de esta manera, se equilibre la oferta y la demanda y se recuperen los precios. “Pero no se fija un precio”, ha reiterado.

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