Aumenta la demanda de carne en China

Los nuevos hábitos de consumo de la población China abren grandes oportunidades comerciales para el sector de la carne, puesto que promueven un incremento en la demanda de alimentos por parte de las clases medias y altas del país que no puede ser atendida con la producción interna. Hace cinco años los hogares chinos de clase media representaban tan solo el 65% de los hogares urbanos. Las previsiones para el 2020 apuntan a un espectacular incremento de este estrato socioeconómico hasta llegar a suponer más de la mitad de la población urbana agrupada en cientos de millones de hogares.

La importancia económica de estas cifras no es baladí, porque estamos hablando de unos 400 millones de personas con un nivel de bienestar equivalente al de los países desarrollados, que además de tener unos patrones de consumo con los que pretender reflejar su nivel social, son capaces de convertirse en referentes para el resto de población.

 

Desde el punto de vista alimentario, la balanza comercial de China es negativa, viéndose obligada a importar una gran cantidad de productos de los que carece, y la carne es uno de los alimentos estrella. Fresca o congelada, con hueso o deshuesada… el caso de la carne de vacuno y de la carne bovina refleja significativamente esta tendencia creciente de consumo. Australia, Uruguay o Argentina no han dejado pasar la oportunidad, y siguen escalando posiciones para conseguir un  mayor porcentaje de este ingente mercado.  

 

Los productos extranjeros tienen reconocida una calidad que favorece sus ventas a los clientes chinos más exigentes, aunque los estrictos controles de calidad de las autoridades dificultan a veces su entrada en el país. Aspectos técnicos, legislativos y sanitarios son los que impiden en la práctica que muchos de nuestros productos puedan llegar a China, pero parece una cuestión de tiempo que esto cambie.

Desde hace una década las exportaciones españolas del sector alimentario a China tienen un elevado ritmo de crecimiento, destacando en especial los productos cárnicos, y, dentro de ellos, la carne porcina. Ante las expectativas creadas por el crecimiento de la economía china y de su clase media, el sector de la carne espera que se superen las barreras que aún existen para determinados productos y se faciliten las transacciones comerciales. La demanda parece imparable y, como ha confirmado el secretario general de la Asociación de Carne de China, Chen Wei, las importaciones de carne fresca y congelada van a seguir creciendo en los próximos años.

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