Biogás, una solución económica y medioambiental 

La dependencia española del petróleo y el gas procedentes del exterior ha constituido tradicionalmente una pieza clave a la hora de afrontar el desarrollo de nuestra economía. Es verdad que en los últimos años se han conseguido reducir las importaciones de energía, pero aún suponen más del 70% del consumo bruto, lo que pone de manifiesto la hipoteca que esta dependencia supone para nuestro futuro, haciendo de la cuestión energética un reto prioritario de cualquier política.

Han sido precisamente los retos y oportunidades que plantea la utilización del biogás los protagonistas de un seminario desarrollado recientemente en Pamplona, en el que se reunieron más de 100 expertos para explicar los mecanismos a través de los cuales se obtiene el biogás y sus usos potenciales: en actividades agrarias, como carburante en vehículos, e inyectado a la red general de gas natural.

Además de cuestiones técnicas y proyectos concretos como el del vertedero navarro de Góngora, que permitiría generar una energía equivalente al consumo anual de más de 6.000 familias, durante la jornada se expusieron diferentes ejemplos prácticos del uso del biogás. Se hablo de las ventajas de utilizar la materia orgánica de la basura, los gases del vertedero y los lodos de la depuradora para generar biogás con el que mover la flota de autobuses y camiones de residuos urbanos de la comarca de Pamplona. Y todo ello a un coste más barato que el gasoil y de forma más respetuosa con el medio ambiente. Se hizo referencia a las casi 13.000 plantas de biogás que operan en Europa, de las que más de 170 acondicionan la calidad del gas a biometano para su inyección en la red de transporte y distribución de gas natural. Y se habló, cómo no, de la biometanización de purines, un proceso con el que se obtienen abonos orgánicos de calidad minimizando las emisiones de la ganadería intensiva.

 

El biogás puede producirse independientemente de las condiciones climáticas o de la hora del día; las plantas productoras pueden localizarse prácticamente en cualquier lugar, y en ellas pueden obtenerse gas, electricidad y calor, además de un fertilizante de alta calidad. En definitiva, constituye una óptima forma de avanzar en el camino hacia la reducción de la dependencia energética de España, contribuyendo al mismo tiempo al cumplimiento de los objetivos medioambientales de la Unión Europea.


Una economía dependiente es una economía vulnerable que necesita soluciones claras y rentables como la que ofrece la diversificación energética, aún más si tenemos en cuenta el contexto de cambio climático. Apostar por vías como la que ofrece el biogás es apostar por una solución de futuro, puesto que se obtiene a partir de recursos renovables y elimina el volumen de residuos y contaminación que generan las basuras.

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